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Receta de Pastel de berenjenas

La particularidad en la receta de este post  está en que las berenjenas que he usado las he cortado yo mismo y que la receta me la dio la hermana de una compañera de trabajo que se dedica de manera profesional a la gastronomía.

Berenjena

 

Ingredientes:

-          Berenjenas

-          Huevos

-          Jamón de York

-          Queso en lonchas

-          Aceite

-          Harina y sal

Pastel de berenjenas

 

Preparación:

1º – Las berenjenas cortadas en rodajas, se van pasando por harina y se fríen, retirando en una fuente. Yo pongo la sal sobre las berenjenas crudas cortadas y al retíralas del aceite las roció ligeramente con un poco más de sal y ya no sazono más.

2º- En una fuente de horno voy colocando una capa de berenjenas fritas, luego una capa de jamón de york y otra capa de queso. Repito la secuencia de capas una vez más: berenjena-jamón de york – queso en lonchas; para terminar con una última capa de berenjenas.

3º- Se baten los huevos, dependiendo del tamaño del pastel pondremos más o menos, y se vierten sobre la fuente de horno dejando el límite de huevo batido sin cubrir la última capa de berenjenas.

4º – Se mete al horno caliente a 180º y se deja – dependiendo de los gustos – que este más o menos cuajado, sacándolo del horno para que no siga cuajando el huevo.

A mí me gusta comerlo caliente. Lo dejo enfriar y luego lo caliento en el microondas.

Leyendo sobre el origen de la berenjena y sobre sus particularidades veo que son originarias de la India, donde se tiene constancia de su uso hace 4.000 años - cosa que nunca hubiera imaginado- y que fueron los españoles los que se encargaron de introducirla en América.

Mercado Agra - 1999

Las berenjena frescas no duran mucho en el frigorífico y como recolecte  algunas más, quiero decir más de la cuenta,  voy a hacer honor al origen de las berenjenas y  preparare algún plato típico Indio – que es una de las cocinas que más me gusta – buscare algún plato que no sea especialmente condimentado ni difícil de cocinar por sus ingredientes.  Ese día la cocina del tiempo se llenara de ese olor especial que tiene la cocina India….,  y que por cierto,  suele durar un par de días… Sí pasa algún tiempo y no lo he publicado es obvio que el resultado culinario no habrá resultado recomendable….

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Sardinas – varias formas de prepararlas

Joao, un amigo portugués, solía decirme que en Portugal hay 2 pescados por excelencia, “a sardinha e o bacalhau”. Del bacalao hay para escribir un libro – Joao se quejaba que en Portugal se cocinaba el bacalao de 365 formas, una para cada día del año, pero que su mujer solo conocía 250 formas de prepararlo –  y de la sardina también se podría escribir otro libro pero solo voy a escribir de las que yo conozco y he cocinado.

Parrilla de sardinas en Alvor - Portugal

En Portugal es costumbre al sentarte a la mesa - es difícil encontrar una excepción - y que te sirvan un plato con pan, mantequilla  y pate de sardinas para untar, incluso en una ocasión me lo sirvieron en una pizzería. Al igual que en España hay una gran industria conservera de sardinas  que centra su elaboración y conservación en los hábitos de consumo de País.

La sardina Pilchardus, como se la conoce científicamente, es un pescado rico en grasas cuya mayor recomendación culinaria, para apreciar su sabor,  es comerla bastante fresca, aunque he oído personas que la suelen congelar yo no lo recomiendo bajo ningún concepto.

Sardina

Cuando llega el verano llegan los 3 mosqueteros a las costas, sardinas, caballas y boquerones. Hay un cuarto mosquetero, también azul, de muy buen sabor,  son los tunidos:  atunarros, melvas y bonitos.

La forma de prepararla, por excelencia, es la sardina a la plancha o a la brasa, el sábado pasado tomé 3 sardinas a la plancha, con cerveza fresquita, en un chiringuito de playa, después de un baño,  que no las cambiaria por el mejor de los manjares.  Por cierto yo nunca preparo sardinas a la plancha en casa por razones obvias, aprovecho para comerlas en los meses de verano en la playa.

 

Sardinas fritas

Solo las preparo así cuando encuentro sardinas mariquitas y las hago de la misma forma que frio los boquerones.  

 

Sardinas  con tomate al horno

Ingredientes: Sardinas, tomate (2 grandes y bien rojos), cebolla, ajo, harina,  pan rallado, vino blanco, aceite de oliva, perejil y sal.

Preparación: 

1º -Se hace un sofrito de cebolla, ajo, perejil y tomate.

2º- Se añade al sofrito una cucharada de harina, un vaso de vino blanco y se sazona.

3º – Las sardinas limpias -sin escamas y sin espinas-  y se colocan en una fuente de horno por capas, poniendo entre las capas el sofrito y rociándolo por encima con pan rallado.

4º- Se meten en el horno caliente unos 15-20 minutos.

 

Sardinas a la sal

Si se trata de sardinas de buen tamaño y  con grasa es una forma idónea de prepáralas.

Se hacen al horno igual que una dorada, un sargo o unos langostinos: Se hace una cama de sal (sal para cocinar al horno) en un plato de horno, se colocan las sardinas, se cubren de sal y se ponen al horno – con el horno a 200 grados –  unos 20-25 minutos dependiendo del  tamaño.  El resultado es muy bueno y no dejan olor en casa.

 

Sardinas en escabeche

Sardinas en escabeche

Ingredientes: Harina, una  cabeza ajo, una hoja laurel, vinagre, pimentón, aceite de oliva y sal.

Preparación:

1º – Se limpian las sardinas: sin cabeza, ni tripas, ni escamas.

2º -  Se fríen una vez sazonadas y pasadas por harina y se van sacando a un recipiente hondo que permita después añadirles el escabeche.

3º-  En el aceite de freír las sardinas se pone el ajo y el laurel y cuando se ha hecho un poco se le añade un chorreón de vinagre, se deja que de un hervor  ligero y lo quitamos del fuego.

4º – Una vez retirado el aceite le añadimos una cucharada de pimentón, se remueve  el escabeche y se rocía sobre las sardinas.

Yo suelo preparar escabeche, cuando he comprado muchas sardinas,  para aprovecharlas ya que el segundo día ya no están tan sabrosas.

 

Sardinas aliñadas en aceite

Ingredientes: Sardinas, cebolla, perejil y sal.

Preparación:

1º- Antes de limpiar las sardinas se dejan un día con sal.

2º – Al día siguientes se les quitan las tripas, la cabezas y se enjuagan con agua.

3º – Se poner a cocer en agua 10 minutos.

4º – Cuando se enfrían se retira la piel y las espinas y se colocan en una fuente.

5º- Se les pone por encima un picadito de cebolla y perejil,  y se rocían de aceite de oliva.

 

Sardinas con anchoas a la cazuela

Ingredientes: Sardinas, pimienta, harina, vino blanco, ajo, sal, pimienta, aceite, pimientos rojos de lata y anchoas en conserva.

Preparación:

1º – Se limpian las sardinas sin cabeza, ni  escamas, ni espina central  y se sazonan.

2º – En una cazuela de barro, se calienta aceite  y se añade la cebolla muy picada y las anchoas picadas.

3º – Se añade pimienta, vino blanco y se espolvorea con harina.

4º – Cuando la cebolla esta lista se ponen encima las sardinas y se cubren con pimiento de lata y el ajo machacado, se añade también el jugo de los pimientos y un chorro de aceite

5º – Se calientan hasta que los pimientos estén tiernos.

 

Sardinas Rebozadas

Ingredientes: Sardinas, harina, leche,  sal y pimienta.

Preparación:

1º – Se limpian quitándoles  las espinas y las escamas.

2º-  Se les pone sal y pimienta negra molida.

3º- Se dejan macerar en leche unos minutos.

4º – Se rebozan con harina y se fríen a fuego lento

  

Sardinas rebozadas

 

Sardinas rellenas

Ingredientes: Sardinas, huevo,  miga de pan, huevo cocido, leche, tomate, harina, ajo, perejil, aceitunas, alcaparras, aceite y sal.

Preparación:

1º- Se limpian las sardinas sin cabezas, ni escamas, ni tripas (se dejan como si fueran un libro abierto) y se sazonan.

2º – Se prepara el relleno con la miga de pan en leche, se escurre y se van colocando en un recipiente donde se mezclaran con los huevos cocidos picaditos, una rama de perejil picado, un diente de ajo (muy picado).

4º – Se rellenan  las sardinas y se cierran con palillos.

5º-  Se rebozan con harina sobre huevo, se fríen y se van colocando sobre una cazuela.

6º – Se pican muy bien los tomates (que queden casi sin grumos) y se mezclan con aceitunas y alcaparras picadas y  se vierte sobre las sardinas. Se meten en el horno caliente unos 15-20 minutos.

 

Sardinas  con aliño de picadillo al horno.

Aliño de sardinas al horno

Este enlace lleva a la receta, que fue una de las primeras recetas que publique en este blog.

Terminare diciendo que aunque resulte extraño, por mi afición a las sardinas, no las echo en falta fuera de temporada, a final de septiembre dejo de comerlas  hasta junio del  año siguiente, quizá sea por el empacho que me doy durante el verano.

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Liebre al ajillo – Alcalá la Real – Juan Martínez Montañés

Si un día tuviera que hablar del lugar donde nací lo haría con exaltación, incluso con el desconocimiento de haberlo dejado siendo muy niño.

Recuerdo, siendo adolescente, la estatua de un hombre – al que las palomas tienen por costumbre cagarle en la cabeza -  que está en la Plaza del Salvador en Sevilla. Conforme iban pasando los años iba tomando conciencia de quién era ese hombre; un escultor de gran prestigio, estandarte de la escuela sevillana de representación plástica de temas religiosos ligados al catolicismo, que vivió entre los siglos XVI y XVII, profundamente religioso, que nos dejo un magnifico legado en esculturas y retablos.

Juan Martinez Montañes

Y un día me lleve la sorpresa, aquel maestro escultor y ensamblador  y yo teníamos algo en común; nos conocimos fuera de la tierra donde ambos nacimos y ambos fuimos bautizados en la misma iglesia – la Iglesia de Santo Domingo de Silos – en  “Alcalá la Real”.

Alcalá la Real arrancó su historia en la prehistoria, espectadora de  iberos y romanos, morada de moros y cristianos que fueron dejando su cultura e  influencia gastronómica.

Yo volví a Alcalá la Real teniendo 27 años, con la intención de conocer el lugar donde nací,  que me recibió con su seña de identidad…..La Fortaleza de la Mota.

Fortaleza de la Mota

La receta que he elegido para este post es una receta trasmitida por mi madre; “Liebre al ajillo”.

Se trocea la liebre y se comienza a freír sobre aceite de oliva para que vaya cogiendo color, se añaden los dientes de una cabeza de ajos, laurel, comino molido,  orégano y pimienta negra molida y sal.

Una vez el sofrito está bien hecho se añade medio vaso de vino fino, unas hebras de azafrán y perejil picado,  dejándolo cocer hasta quede una ligera salsa.

Liebre al ajillo

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Las Gallinejas, recuerdos de Madrid

Yo como mucha gente cuando tomo vacaciones me voy al pueblo y en mi caso voy a mi pueblo adoptivo, aquel en el que pase 25 años de mi vida: Madrid.

Resulta gracioso decir que te vas de vacaciones a Madrid. Hoy nos decía un hombre: ¡estáis morenos!, ¿habéis estado de vacaciones en la playa? , con una sonrisa le contestamos que si, aunque la realidad es que ahora es cuando estamos de vacaciones  y que la playa es el resto del año.

En los últimos 6 años solemos venir a Madrid 15 días cada verano y la verdad es que venir a Madrid como turista es una gozada, disfrutas la ciudad de una forma diferente, hace lo que no hacías cuando vivías aquí. No del todo, porque hay algunas cosas que no cambian cada vez que vengo y una de ellas es ir a comer gallinejas.

¿Qué son las gallinejas?, gallinejas, entresijos, mollejas finas, negras, ubre, canutos, zarajos,….., son, como aquí se diría, despojos y tripas  del cordero que se fríen sobre la propia grasa del cordero.

Plato de Gallinejas, entresijos y mollejas

Al que le gustan, le gustan mucho y al que no le gustan le parecen una atrocidad.

Su origen parece que pudiera encontrarse en el siglo XIX, o quizá antes. Benito Pérez Galdos menciona en “Fortunata y Jacinta (1886-87)”:

“Era la vecina del bohardillón, llamada comúnmente la gallinejera, por tener puesto de gallineja y fritanga en la esquina de la Arganzuela. Solía prestar servicios domésticos al decadente señor de aquel domicilio, barrerle el cuarto una vez al mes, apalearle el jergón, y darle una mano de refregones al Pituso, cuando la porquería le ponía una costra demasiado espesa en su angelical rostro. También solía preparar para el gran hombre algunos platos exquisitos, como dos cuartos de molleja, dos cuartos de sangre frita y a veces una ensalada de escarola, bien cargada de ajo y comino.”

En siglo XX, en la década de los 50, el matadero de Legazpi suministraba a los locales de la zona estos desechos que preparaban fritos y vendían en bocadillos que la gente con escasos recursos, que comía de camino a sus casas después de la jornada de trabajo.

Como quiera que sea, yo también tengo mi recuerdo de las gallinejas:

“Mi hermano, estudiaba en el Instituto Cervantes por las noches, era el 1979, en los descansos solía ir a comprar un bocadillo de gallinejas, y siempre me repetía: ¡te voy a llevar a comer un bocadillo de algo que te va a encantar!, hasta que me llevo y vaya si me gusto.”

Había varios sitios donde comer gallinejas (alguna vez fui también al principio de Márquez de Vadillo, a una plazoleta, donde también las servían). Pero para nosotros, el templo para era la calle Embajadores; hacíamos nuestra ruta por varios sitios. Uno de aquellos sitios era, también, la Taberna de Embajadores, donde tomábamos nuestras cervezas y  chatos, un lugar donde reinaba un ambiente muy agradable; si alguien la conoció ya sabrá a lo que me refiero.

Freiduria de gallinejas de Embajadores

Pues esta tarde, he ido a comer gallinejas y como hiciera mi hermano conmigo, yo he hecho con mi hijo – de 6 años- ¡le han encantado!, ante la atónita mirada de la madre que degustaba un vaso de agua.

Freiduria de Gallinejas

El local lo ampliaron hace años, aunque su entrada sigue siendo aquel despacho de bocadillos, que por buscarle algún parecido, podría ser el de una churreria; un lugar inigualable.

Entrada de la freiduria

Como apreciara el que hasta aquí haya llegado, la Freiduria de gallinejas de Embajadores, es algo más que un lugar típico de Madrid, donde degustar un plato típico (quizá uno de los mas típicos y desconocidos fuera de Madrid). Para los que regresamos de cuando en cuando, son un montón de recuerdos y añoranzas de otros tiempos.

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Selección española de recetas típicas, dedicado a Wessel Marquering

España es un país de entrenadores en las grandes ocasiones, que Aragones o Del Bosque se dedique a eso no es más que porque no valen para otra cosa, en cambio el resto de la población sabemos compaginar perfectamente nuestra profesión con la de entrenador no asalariado. Los verdaderos entrenadores somos economistas, autónomos, ingenieros…… y estoy convencido que, con la reconocida competencia del Ministerio de Igualad,  pronto tendremos un decreto urgente para incorporar a la mujer en esta profesión de entrenadoras no asalarias.

Selección Cocina del Tiempo

Quizás, el próximo domingo,  nos enfrentaremos al partido más importante de la historia de nuestro País frente a los Países Bajos  (lo de Bajos no va con segundas, es que se llaman así) y  como entrenador no asalariado  resulta difícil elegir un once idóneo. Dada nuestra amplia plantilla he optado por una pequeña muestra de nuestra cocina típica:

Pulpo

Judiones                      Paella                       Salmorejo                         Migas

Empanada                           Habas con Chorizo                Atún con tomate

Solomillo ibérico                    Solomillo de buey                 Venado al horno

En el banquillo quedaron jamón ibérico, gamba blanca, queso manchego, escalivada, papa arruga y un sinfín de suplentes.

Por el bando holandés,  aunque no conozco sus tácticas, ni sus técnicas, ni sus jugadores, ni las posiciones que ocupan debo suponer una alineación para preparar mi estrategia y creo que podrían  presenta este once:

Sándwich

Gouda                      Patata frita             Arenque               Sopa de guisantes

Mejillón frito            Crepes                      Col cocida

Salchicha               Pollo con cacahuetes             Caballa ahumada

A priori somos claramente superiores, incluso optimistas – yo he aventurado un 4 – 0 en la porra y eso que aun Paul “el Pulpo” no había soltado prenda, pero no olvidemos que un exceso de confianza o un empacho de juego podría agriarnos el banquete.

En cuanto a Paul, a pesar del servicio prestado, entiendo que hay que eliminarlo, aunque es triste comerse un pulpo tan listo, es la mejor opción. Teniendo en cuenta su impacto social lo veo como el próximo asesor de Zapatero, tan claro lo tengo que ya he escuchado a la Ministra de Medioambiente manifestar que el próximo lunes mantendrá una entrevista, con el pulpo, supongo que para ficharlo en el gabinete de Gobierno.

En fin, en casa disfrutaremos de este momento histórico, y como en el partido de Portugal repetiremos mariscada. Mañana por la mañana me encaminare al nuevo mercado del Carmen y con los sabios consejos de mi asesor – de 6 años – comprare aquellos mariscos que se le antojen para después prepararlos con su “incuantificable” ayuda. La forma de cocer diferentes mariscos la repasaré en la sopa gansa.

Querido Wessel sé que este post es partidista, redactado con la pasión y con una ligera falta a la verdad, pero cierto es que el próximo domingo uno de los dos pasara un mal rato y,  aunque no resulte demasiado cortes, espero que seas tú. Si por el contrario la suerte se aliara con tu País, desde ese día,  hasta Robín Reto me resultará más simpático que tus conciudadanos y solo tendré el pequeño consuelo que un amigo estará disfrutando.

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Boquerones, varias recetas y formas de prepararlos

Cada día quedan menos cosas que me permiten actuar con verdadera libertad y este blogs es una de ellas, por eso cuando escribo lo hago tan solo porque me place.

Recuerdo siempre con verdadera admiración  un dialogo adaptado para el cine por Robert Bolt  de la novela de T.E. Lawrence, “Seven pilars of wisdom”,  en la película Lawrence de Arabia:

“Amigos hemos sido ingenuos,

Auda no vendrá a Aqaba por dinero

ni  por Feisal, ni por echar de allí a los turcos,

él vendrá, tan solo porque le place” –

A  finales de septiembre del año pasado publiqué el primer post en la cocina del tiempo, aquel primer post lo titulé “Caballa, varias formas de prepararla”. Hoy aquel post es uno de los más visitados del blogs, raro el día que alguien no consulta aquel escrito y en estas fechas  – que son fechas de caballa – incluso yo lo consulto para recordar como hace un año prepare  la caballa confitada con vino, porque estas, insisto,  son fechas de caballa.

Mi idea cuando escribi aquel post es diferente a la que tengo hoy, pero por eso no voy a dejar de hacer algo similar, y mas aun si se trata de pescado que es uno de mis topicos preferidos. Hoy contare mi idilio con los boquerones y, tambien,  en breve lo hare con las sardinas, ¿porque que es un verano sin caballas, sardinas y boquerones?.

Comprar buen pescado es un hobbie, conocer las especies y sus formas de prepararlas es un aprendizaje continuo, descubrir  las maneras  de quien las pescan y venden es gratificante, entrar en la cocina  sin tener claro lo que voy a preparar es un  placer y un ejercicio de relajación, y todo a la vez  es el prologo al desbordamiento de la libertad entre las cacerolas.

Que los boquerones son mis preferidos no es un secreto, creo que habré contado mil veces que cuando llegue a Huelva, la primera semana cené todas las noches boquerones.

El boqueron se puede comer  en cualquier tiempo pero es ahora ….¡ahora es cuando están para tocarles las palmas! y aqui dejo mí interpretacion para prepararlos.

Boquerones blancos de punta Umbria

Los Boquerones fritos

Aunque parece la más simple tiene sus particularidades y variantes u opciones:

-          Freír sin tripas pero con cabeza

-          Freírlos sin espina, en filetes,  cuando son grandes

-          Bañarlos en cerveza antes de freírlos

-          El aceite debe estar muy caliente (en freidora al máximo y mantenerlos en aceite el tiempo justo, no deben salir quemados ni sin jugo)

-          Sé de buena tinta que el sitio donde se comen los mejores boquerones fritos en  toda Huelva y Provincia los mantienen en agua de mar hasta freírlos.

Voy a intentar explicar un proceso que sea valido con las distintas variantes:

Antes de freír se pueden bañar en cerveza (o  no) y luego se sazonan con sal fina  antes de pasar por harina. Se sacude la harina con un tamiz, antes de ponerlos  en la freidora cuando el aceite está muy caliente.

Boquerones en vinagre

 

Boquerones en vinagre

 Se quita la cabeza, la espina central y las tripas, luego se lavan con agua y se van colocando en un recipiente por capas y poniéndole un poco de sal, ajo y perejil triturado entre capa y capa (procurar que no haya más de 3 capas).

Se cubren con vinagre y luego aceite con aceite de oliva. Se pueden consumir a las 24 horas.

Una variante, que yo suelo hacer, es una influencia de la salsa francesa, incorporó mostaza y una pizca de pimienta blanca molida al vinagre, reduciendo la cantidad de vinagre que pongo en la versión descrita en el párrafo anterior.

Boquerones rellenos / rebozados

El proceso de rebozado es bañar los boquerones sazonados sobre huevo batido y luego pasarlos por pan rallado fino, poniéndolos a continuación la freidora con el aceite fuerte.

El proceso de relleno es un paso previo  al rebozado, si así se desea. La diferencia está en limpiar el boquerón,  retirar tripas, espinas y cabeza dejando los filetes  unidos  por la cola, uniendo los filetes una vez rellenos con un palillo de dientes antes de rebozarlos. Los he probado rellenos con salmón, pimientos del piquillo cortado en tiras alargadas y ya puestos a probar con aquellas combinaciones de sabores que nos resulten agradables.

Yo tengo que decir que el rebozado o relleno es la forma que menos me gusta el boquerón, es más,  nunca los he preparado en casa y las veces que lo he comido ha sido porque alguien mostro interés por probarlos  y los pedimos en algún restaurante como aperitivo.

Boquerones marinados sobre zumo de limón/naranja

Es una variante del rebozado, dejando marinar los boquerones sazonados  sobre zumo de limón y naranja con  orégano, pimienta durante 3 horas antes de rebozar.

Esta receta la hice en una ocasión y aunque no estaba mal sigo prefiriendo otras formas. Pero esto no es más que una cuestión de gustos

Boquerones en adobo

 

Boquerones en adobo

Esta forma de cocinarlos está muy buena, yo la hago con frecuencia cuando he comprado demasiados boquerones, el adobo es el mismo que he publicado para el atún o la caballa.

Una vez adobados se secan  sobre papel de cocina, se pasan por harina y se fríen con el aceite muy caliente.

La diferencia en el adobo de boquerón respecto al de atún, caballa o jurel es que se debe poner muy poca agua, prácticamente solo vinagre y mover  de vez en cuando, (que el adobo sea sobre un liquido espeso, ya que de lo contrario pueden salir los boquerones muy blandos), y no dejar  el adobo más de 24 ni menos de 10 horas.

Tengo que decir que para mí los mejores pescados para adobo son la morena y el jurel.

Tortilla de boquerones

Ésta receta, también,  está muy buena. Se hace la tortilla con huevos (he evitado  poner un número de unidades delante de huevos por aquello de las casualidades), ajo picadito, cebolla muy picada, perejil, pan rallado y boquerones.

Se sofríe la cebolla picada y el ajo,  luego se añaden los boquerones  y el perejil picado.

Por otro lado se baten los huevos, se añade sal y el pan rallado (una cucharada sopera) y se incorpora el sofrito, se mezcla todo bien y  a partir de ahí se pone en la sartén para cuajar la tortilla.

Albóndigas de boquerones

Las descubrí en Santorini, es un aperitivo  típico en la cocina griega.

Se prepara en un recipiente la masa de las albóndigas con boquerón triturado, un poco de azafrán, pimienta blanca molida, zumo de limón (no mucho, aunque esto va en gustos), ajo y perejil  picados, un poco de orégano, sal,  huevo y miga de pan tierno triturado.

Una vez preparada la masa – es importante removerla siempre con un tenedor, no con las manos para que no salga compacta –  se deja reposar una hora en el frigorífico y luego se hacen las bolitas que se pasan por harina antes de freír.

Boquerones crudos

Seguro que es la que más llama la atención, pero es como lo cuento;  ¡me gustan!; cuando consigo boquerones blancos de Punta Umbría selecciono los más pequeños (esto suele ser sobre las 11:00 de la mañana cuando vuelvo del mercado),  les quito la cabeza, tripas y espina central y los voy colocando perfectamente alienados sobre una rebanada de pan tostado, luego les pongo un poco de sal gorda y con un chato de vino tinto desayuno de una forma peculiar.

Alguien podrá preguntarse ¿y el anisakis?. Bien, este parasito se distingue perfectamente (tiene un par de centímetros de largo, del grosor de una aguja,  de color rojizo/amarillento  y con continuo movimiento), se encuentra en muchos peces, en las tripas y enquistado en la parte interna de la barriga. Lo he visto y lo he retirado en mojarras, sargos, doradas, bacalaos, merluzas  y  enquistado en la barriga de algún rape. Nunca lo he visto en boquerones y obviamente si tengo intención de comer algún pescado crudo;  un ceviche o boquerones en vinagre o simplemente crudos  lo que hago es prestar especial atención a la hora de limpiarlo, y aunque este feo decirlo nunca como boquerones en vinagre fuera de casa  si no los he preparado yo.

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Planetas de chocolate (bolitas) – El pequeño Plutón

-  250 grs. de chocolate al 60%

-  10 cucharadas de leche condensada

-  1 cucharada de Mantequilla

-  Opcional en la masa: bizcocho triturado y/o coco rallado

-  Decoración: coco rallado, galleta triturada o fideos de chocolate.

* Se derrite, a fuego lento,  el chocolate y  la mantequilla y luego se añade la leche condensada, no dejando de mover hasta que la mezcla este consistente, en este punto  también se le puede añadir bizcocho triturado o coco rallado a la mezcla.

* Se retira del fuego y se deja enfriar. Haciendo luego las bolitas de chocolate, que se espolvorean de coco,  galleta triturada o fideos de chocolate, y se dejan en el frigorífico hasta consumir.

Planetas de Chocolate

Este post más bien pudo llamarse bolitas de chocolate pero ha sido la foto la que le dio título. Una foto que me recuerda a los planetas y en especial el pequeño Plutón,  aquel que fue uno de los nueve planetas del sistema solar y aquel que un día – hace pocos años – dejo de ser un planeta para convertirse en un “planeta enano” por una clasificación de los astronomos.

Y yo me pregunto en qué pensaban los científicos cuando yo estudiaba EGB. Que sí Plutón no era un planeta lo podían haber dicho antes, que siendo uno  estudiante un planeta, más o menos,  era algo significativo;  era la diferencia entre memorizar ocho o nueve palabras y en aquellos días eso tenía su importancia.

También pensé, antes de titular este post  “planetas de chocolate” en  llamarlo “plutones de chocolate”, pero lo de plutones no me sonó demasiado bien, aunque desde un punto de vista de marketing y posicionamiento web hubiese resultado fantástico: ¿Cuántas visitas hubiera registrado por similitud con aquellos que, nerviosos e impacientes, teclearan en google algo parecido?, quizá  algo “culi-nario” pero no del todo gastronómico.

Y al fin y al cabo,  la historia del pequeño Plutón es posible que no sea la última modificación a mi  antigua EGB. Desde luego que no me pondré las manos en la cabeza si alguien me dice que el matrimonio Curie realmente fue una pareja de hecho, o que Robespierre  era el  amante de Luis XVI y que este promovió su guillotinamiento por despecho,   o quizá, también,  que “El hombre invisible” de H.G. Wells, ciertamente,  era una  autobiografía.

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Patatas asadas al microondas, gracias al invento de Percy Spencer

En una escena de la película Cinema Paradiso, rodada en 1988, Alfredo calienta la tartera con su comida dentro del proyector ante la atenta mirada de Toto, pero este no fue el inicio del horno microondas, fue en la segunda mitad del siglo XIX cuando se constata la existencia de las microondas (ondas electromagnéticas definidas dentro de un radio de frecuencia determinado). No obstante la aplicación de esta ondas con fines gastronómicos no se produce hasta 1946 cuando Percy Spencer, de manera casual, en un experimento de investigación sobre el radar percibe que estas ondas electromagnéticas son capaces de calentar los alimentos gracias a las moléculas de agua que estos contienen.

En España, en el siglo pasado – no hace mucho, solo 30 años -  en la década de los ochenta el horno microondas se convierte en un producto de gran consumo dentro de los electrodoméstico, dando incluso paso a una nueva forma de cocinar, aunque todavía personas como yo los usan poco más que para calentar alimentos.

Patatas asadas al microondas

Pero como en todo hay excepciones y yo, también, aprovecho las microondas para preparar alguna comida, aunque sea unas patatas asadas, que son una estupenda guarnición para cualquier plato.

-  Se lavan las patatas y luego se secan, pinchándolas con un cuchillo en varios sitios para evitar que se rompan durante la cocción.

-   Luego se envuelven en film trasparente y se dejan 10 minutos  a 700 W (vatios o watt), quedando listas para servir.

Yo en este caso las he preparado para acompañar un entrecot y he usado 2 salsas;  una el “piri-piri”  Portugués, ligeramente picante (ya preparada) y la otra elaborada con mantequilla salada, pimentón,  aceite de oliva y orégano.

 

Salsa Piri-Piri y de mantequilla con pimenton y oregano

 

Como comencé el post mencionando a Alfredo y Toto, también terminare hablando de la película que les hace famosos “Cinema Paradiso”, una preciosa historia de amor, con tintes dramáticos, dirigida por Giussepe Tornatore ,  que narra su vida encarnado en Salvatore (Toto). Es una película muy cercana, una historia que a muchos les evocara recuerdos, nostalgias y añoranzas de sus propias vida.

Yo, desde luego,  prefiero la versión corta – que fue la que se emitió en España –  un final más emotivo y no tan complaciente como en la versión larga.

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